viernes, 9 de diciembre de 2011

Protosíntesis

"Frustra fit per plura quod potest fieri per pauciora. (Es inútil hacer con más lo que se puede hacer con menos" Guillermo de Ockham, Summa Totius Logicae, i. 12

Capítulo 1: Sui facti


Se despertó como cada día pero ya nada era igual. Su cama medía exactamente lo mismo, el hueco de ausencia junto a su brazo seguía perenne e invariable pero la sensación de hastío y soledad había dejado de estar anclada dentro de él. El espacio vacío era ya solo físico.

Poco a poco fue tomando consciencia del día, se levantó trastabillado intentando atinar a la primera al introducir sus pies en las raídas zapatillas, consiguió en el último tropezón llegar hasta el interruptor y quedó sorprendido con la aparición de su reflejo en el cristal con la repentina iluminación. Poco o nada había cambiado en las últimas horas, pero su reflejo ya no era el mismo. Su alborotado pelo y su irónica sonrisa seguían ahí, pero ya no transmitían la oscuridad y pesadez anteriores. Se sintió extraño, y recurrió a su pequeño ritual para recordar que era él: se deslizó en medio del estupor propio hasta la cocina, calentó un café de batalla y encendió el primer cigarrillo del día. Ahora era persona.

En su cabeza las nebulosas empezaron a dibujar una idea más concreta, realmente esto no era cosa de un día; nada aparece o desaparece mágicamente, pero el toque de atención llega de golpe. La certeza de un nuevo enfoque se crea a partir de las acciones propias (racionales o no) que con el tiempo, decisiones y golpes de "suerte" adecuados destierran cualquier costumbre y enarbolan el cambio.

-¡Su puta madre!-gritó al quemarse con la desgastada cafetera.-Al menos sigo tan torpe como de costumbre.

Recogió como pudo el pequeño desastre matutino, se duchó (incluso los personajes literarios tienen la manía de oler bien) y entró en el pequeño despacho dispuesto a hacer aquello que mejor se le daba y últimamente se le había negado: escribir.

Al entrar en la habitación le inundó el olor mentolado del inciensario de madera, recuerdo de un antiguo viaje...con nombre y apellidos. Observó atónito que sin haber desaparecido nada, realmente nada estaba donde él lo dejó. Creyendo que se debería a una de sus múltiples borracheras y consiguientes resacas, lo dejó en incognitá, untó la pluma en tinta y comenzó a escribir:


"Esclavos, limitados... nos llamaron de mil maneras durante años, décadas e incluso siglos, y muchos aún siguen sin saberlo. Nos lo llamaban y con razón pues nos entregamos a un bien mayor sin necesitarlo, regalamos nuestros bienes más preciados (los sentimientos) por un poco más de cualquier cosa, y finalmente nos creímos el cuento.


Cambiamos la alegría por ideas, las ideas por trabajo, el trabajo por dinero y el dinero por lo que fuera.
Esclavos... esclavos de nosotros mismos, prescindimos de nosotros para poder seguir creciendo y no reparamos en que el árbol no aguantaba más frutos, entonces nos quebramos y apelamos al único derecho inherento al que no renunciamos: la queja y ligada a ésta, la amargura.

Amargura y queja por la infelicidad a la que nosotros nos entregamos, sin ninguna pistola en la cabeza, sin más razón que la ambición intrínseca, la competición brutal (tan siquiera animal) y la falsa creencia de que más es mejor. Incapaces, nos rebelamos entre nosotros y no ante nosotros, nos alejamos de los demás por temor a la debilidad sin caer en la cuenta de que era la soledad la que nos minaba las fuerzas. Crecímos como pequeños "Gilitos" amasando falsas fortunas materiales y rehusando cualquier bien sentimental. Nuestros padres son Pokémons, nuestros amigos Power Rangers y nosotros no somos más que tristes Smeagols, propugnando por un tesoro que nos corrompe y si quiera existe.


El mundo está cambiando, esa es nuestra esperanza. Las señales siempre fueron visibles pero aprendimos a cegarnos para no defraudarnos a nosotros mismos. Somos dueños de nuestro pasado, presente y futuro pero el primero es inamovible y el tercero está en tinieblas, es hora de que elijamos nuestro presente, de que decidamos nuestra vida. Tiempo de la caída de caretas, máscaras y antifaces. Hora de abrir la mente a los anticiclones de la realidad, ésa a la que tantas veces dimos la espalda. En el fondo todos somos muy simples, no hay riquezas ni pobrezas sino personales, y nos encargamos de devaluar nuestras verdaderas monedas nombrándolas como peligrosas e inaccesibles (Amor y Comprensión). Es hora de chantajear a nuestros Euros, Dólares o Yenes. Momento de invertir en algo más allá que en nuestro epitafio hipotecario.
Estamos despertando, pero hay que desperezarse...quitarse las legañas y elegir la vida. Es nuestro turno y toca mover ficha. En definitiva, la vida es para los que se atreven y ya estamos todos en la casilla de salida.


Renunciémos al exceso, aprovechemos las pocas certezas que tenemos y vivamos con lo necesario. Es inútil y casi delito pensar que con más de lo necesario haremos mejor las cosas que se pueden hacer con menos."

Justo al poner el último punto y mientras la tinta aún estaba húmeda llamaron a la puerta. "M" se levantó y tras apurar los restos del segundo café del día se encaminó hacia el picaporte anclado en la gran pieza de nogal...

jueves, 8 de diciembre de 2011

Puesta en escena. (Prólogo)

"Se podría concebir un intelecto que en cualquier momento dado conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones de los seres que la componen; si este intelecto fuera lo suficientemente vasto como para someter los datos a análisis, podría condensar en una simple fórmula el movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro así como el pasado estarían frente sus ojos."

Laplace, Essai philosophique sur les probabilités, introducción. 1814